La Biblia

En todas las épocas, la Biblia ha encabezado las listas de ventas de libros en todo el mundo. Además, aparece tres veces en los récords de Guiness.

  • Es el primer texto completo elaborado por Gutenberg, mediante la imprenta de tipos móviles, y a partir del cual dio inicio formalmente la publicación impresa en todo el mundo occidental.
  • Uno de los ejemplares que aún se conservan de la edición conocida como “las Biblias de Gutenberg” fue adquirido durante una subasta que tuvo lugar en Nueva York, por US$106,000, suma exorbitante si se toma en consideración que este suceso data de 1926, el precio más alto jamás pagado hasta ese entonces por libro alguno.
  • Es el único libro que ha llegado prácticamente a todo el planeta y en grandes cantidades, y desde su primera impresión ha sido publicada, total o parcialmente, en más 2,200 idiomas y dialectos.
  • La Biblia es un conjunto de libros en los cuales, durante el transcurso de varios milenios, sus diversos autores, con la inspiración divina, fueron registrando acontecimientos, historias, pensamientos y anuncios proféticos de intenso contenido humano, religioso y espiritual, que dentro de ese vasto contexto ponen en relieve el inmenso amor que Dios siente por nosotros.

 

¿Qué es La Biblia?

De acuerdo con su raíz etimológica, la Biblia es una voz griega que significa “los libros”. Así se denomina al conjunto de textos canónicos que tomaron como fundamento escrito el judaísmo y cristianismo. Actualmente se utiliza este término para denominar a la colección de libros inspirados por Dios, y reconocidos como sagrados por el pueblo judío y la iglesia cristiana.

La Biblia está dividida en dos partes: Antiguo y Nuevo Testamento. Al primero también se le conoce como Escrituras Hebreas, y al segundo como Escrituras Griegas, por el idioma que predomina en cada uno.

A su vez, “testamento” proviene del latín testamentum, que tiene vinculación con el hebreo “brit”, que significa pacto o alianza. “Brit” se tradujo al griego como diatheke, que significa “disposición”, “arreglo”, y de ahí la “última disposición” o “última voluntad”, que llegó al idioma español como “testamento”.

 

La Biblia es la Palabra de Dios

En el Nuevo Testamento podemos conocer el misericordioso mensaje de Jesús, los pormenores de su misión evangelizadora, su sacrificio y resurrección.

Este último también incluye los testimonios de sus discípulos y apóstoles, en los arduos inicios de la Iglesia cristiana, y las palabras de esperanza, impregnadas de amor y perdón, que aquellos habrían de transmitir a los creyentes de Jesús y que forman parte del Plan Perfecto que Nuestro Señor ha trazado para todos los que hacen suya Su Palabra.

Con la invención de la escritura fue posible comenzar a registrar, para la posteridad, datos e información. Cientos de textos bíblicos han sobrevivido hasta nuestros días, lo que demuestra el cuidado de Dios para que Su Palabra se preservara fielmente a través de la historia de la humanidad. (Primera Epístola de Pedro 1:25).

Gracias a ello, millones de personas en todo el mundo pueden leer, con las posteriores traducciones, las Sagradas Escrituras en su propio idioma vernáculo, aunque la Biblia no haya sido escrita en las lenguas actuales sino en otras muy antiguas, ya que en su elaboración participaron personas provenientes de distintas épocas y naciones.

Tres son las lenguas originales en que fue escrita la Biblia: Hebreo, Arameo y Griego.

  • Hebreo: la mayor parte del Antiguo Testamento fue escrita en esta lengua, la de los descendientes de Abraham. Una característica interesante para el mundo occidental es que este idioma se lee en sentido inverso al que estamos acostumbrados, es decir, de derecha a izquierda.
  • Arameo: partes del libro de Daniel fueron escritas en esta lengua, muy parecida al hebreo, pues era el idioma oficial durante el Imperio Persa. Se sabe que fue muy popular en la región de Palestina, utilizada en el comercio y las relaciones diplomáticas, hasta los tiempos del Nuevo Testamento. Asimismo, según algunos estudiosos, fue hablada por Jesús. En la actualidad se usa en Malula, una aldea de Siria.
  • Griego: el Nuevo Testamento fue escrito en el llamado griego común o popular, que era la lengua que se hablaba durante ese período histórico en el Imperio Romano de Oriente.

Cuando hablamos de traducción de la Biblia nos referimos a la totalidad de los libros que la componen. Actualmente se puede decir que la Biblia está disponible en más de 2,300 idiomas alrededor del mundo, sin contar las porciones y testamentos que también han sido traducidos a cientos de dialectos.

 

La segunda más importante

El idioma español se extiende hoy por todo el planeta; es la segunda lengua más importante del mundo y la tercera más hablada, con 400 millones de hablantes nativos.

Sin embargo, en España, mientras formaba parte del Imperio Romano, se hablaba el latín, por lo que las primeras Biblias que llegaron a la península ibérica y, posteriormente, a la América colonial, estaban escritas en ese idioma.

En el siglo XIII, después de que el rey Alfonso X el Sabio, natural de Castilla, institucionalizara el uso del castellano como lengua culta y promoviera la traducción de varias obras antiguas a su idioma vernáculo, apareció la primera versión de la Biblia al español, en 1260. Sin embargo, no contó con mayor difusión, en vista de que la prédica y lectura pública del texto bíblico todavía se hacía en latín, y el castellano apenas daba sus primeros vagidos en aquel entonces, por lo que su valor es puramente histórico.

Pese al uso general del hebreo, arameo y griego en sus respectivas épocas, desde los albores del cristianismo siempre existió el deseo de ver traducida la Biblia a los idiomas de otros pueblos. Se sabe que las primeras traducciones parciales se hicieron al latín, lengua oficial del Imperio Romano.

Sin embargo, no fue sino hasta las postrimerías del siglo IV cuando el Papa Dámaso I confió a su secretario, el historiador Jerónimo de Estridón, la tarea de elaborar una traducción oficial y completa de la Biblia al latín. Esta decisión fue tomada durante el Sínodo de Roma, en 382, en el cual se estableció una lista de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento que formarían parte de la Biblia, tal como la conocemos ahora.

Jerónimo era un investigador exhaustivo y brillante, por lo que no se conformó con revisar las versiones latinas ya existentes, sino que recurrió a los originales en hebreo, arameo y griego, para lo cual se trasladó a Oriente. Con la colaboración de rabinos judíos logró, después de 21 años, elaborar lo que hoy conocemos como Vulgata (latín: del vulgo o del pueblo), por haber sido popularizada en el idioma que, en aquella época, era común a todos.

Esta traducción fue utilizada hasta casi finales de la Edad Media. Sin embargo, cuando el latín cayó en desuso y ya se habían comenzado a consolidar otras lenguas en el continente europeo, perdió su efectividad, ya que incluso los propios monjes católicos habían descuidado el uso de dicho idioma, a causa de la adopción de los nuevos que ya habían tomado forma.

Es así que durante nueve centurias, el acceso a las Sagradas Escrituras –es decir, su lectura- fue un privilegio del que sólo gozaban los jerarcas eclesiásticos y sacerdotes de la Iglesia Católica, quienes dominaban esta lengua, y unos pocos estudiosos, no así el resto de personas, incluidos los fieles.

Además, es preciso destacar que en el Medioevo la mayoría de la gente no sabía leer, lo cual abarcaba gran parte de la nobleza y algunos monarcas. En primer lugar, por la imposibilidad –literal- de acceder a los textos, ya que la transcripción de libros -a falta de imprenta, que aún no había sido inventada- estaba a cargo de amanuenses, por lo que su producción era lenta y reducida.

En segundo término, el “conocimiento”, en general, estaba vedado a la población, según los lineamientos de la Iglesia Católica de aquellos tiempos, y la mayoría de bibliotecas, si no su totalidad, se concentraban en templos y monasterios. Esto cambió con la invención de la imprenta y el despegue cultural que propició el Renacimiento.

Por las razones antes descritas, la Iglesia Católica se vio obligada a recurrir a otros medios para inculcar la Palabra de Dios, entre ellos el arte de la imaginería y los retablos, así como las impactantes estructuras y diseños arquitectónicos de los templos, con sus vitrales, pinturas y asombrosos efectos de iluminación, cuyas manifestaciones más notorias llegaron a la cima con el estilo gótico y se recrearon en el Renacimiento. Otra forma de transmitir el mensaje cristiano era el teatro, mediante el cual se representaba pasajes bíblicos.

 

Traducciones previas a la Biblia del Oso

  • Traducción al árabe: hecha en suelo español, durante el período de la ocupación de éste pueblo en España. El obispo Juan Hispalense realizó esta tarea. Asimismo tradujo una edición de la Biblia Latina Visigoda.
  • Biblia Castellana Prealfonsina: Este manuscrito fue encontrado en el Escorial, -palacio y biblioteca creados por Felipe II de España- se cree que fue escrita entre el 1250 y 1560. Contiene parte del Antiguo Testamento y todo el Nuevo.
  • La Biblia Alfonsina de 1280: Es una traducción parafraseada y resumida de la Vulgata y forma parte del General Estoria, el cual es un libro de carácter histórico que pretendía ser una extensa historia universal en castellano, escrita durante el reinado de Alfonso X, conocido como El Sabio.

 

Otras traducciones

Se tiene conocimiento, pero, no fechas exactas de otras Biblias más antiguas que la Biblia Alfonsina, algunas de ellas fueron publicadas en el siglo XX.

  • Biblia Medieval Romanceada: Contenía el Pentateuco y fue publicada en Argentina en 1927.
  • Biblia Medieval Romanceada Judeo-Cristiana: Antiguo Testamento, fue publicado en 1950 y 1955 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid, España).
  • La Biblia de Alba: Llamada así por haber sido encontrada en la biblioteca del Duque de Alba, se cree que fue publicada medio siglo antes que la Alfonsina. Se sabe que ha dos ediciones facsímiles de la misma.
  • La Biblia de Rabino Salomón: Llamada así, porque algunos eruditos se la atribuyen al rabino Salomón, Contiene únicamente el Antiguo Testamento, fechada de 1420.
  • El Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas: Fue la primera traducción impresa hecha del griego al castellano, Enzinas se la presentó al rey Carlos V, quien le encarcelo por la traducción, pero éste pudo escapar de la prisión y salir de España. Fue publicada por el erudito español de Amberes en 1543.
  • La Biblia Ferrara: Traducida por dos judíos portugueses, Duarte Pinel (Abraham Usque) y Jerónimo de Vargas (Yom Tob Atias), en dos versiones: erudita y popular, en 1553. Se le conoce con este nombre por haber sido publicada en la ciudad italiana de Ferrara. Se caracteriza por su exagerado literalismo y por lo anticuado del castellano.
  • El Nuevo Testamento traducido por el doctor Juan Pérez de Pineda: Se sabe que el autor fue Juan Pérez de Pineda, tenido en alta estima por la excelente calidad de su producción literaria. No obstante es más bien una revisión de la traducción de Enzinas, por Cipriano Valera en la “Exhortación al Christiano Lector” de su edición de 1602.

 

La Biblia del Oso

Publicada en 1569, esta Biblia marca un hito en la historia de los hispanohablantes, por ser la primera versión completa traducida al castellano, de los idiomas originales hebreo y griego. Es conocida como la Biblia del Oso por el emblema que aparece en su portada, un oso de pie junto a un arbusto, tratando de alcanzar la miel de una colmena, logotipo del impresor bávaro Mattias Apiarius.

La traducción estuvo a cargo del humanista sevillano Casiodoro Reina. Destaca por un doble motivo: primero, por la calidad de su lengua, que la convierte en un monumento de la literatura española; segundo, por su extrema fidelidad al original, ya que recoge el tono primordial de las tradiciones hebreas que rara vez consiguen otras traducciones, más atentas al sentido doctrinal o teológico.

Casiodoro Reina fue un monje jerónimo de San Isidro, de donde salió al mismo tiempo que Cipriano de Valera y Antonio del Corro, como resultado de sus simpatías con el luteranismo. Fue recibido en Inglaterra, donde se reencontró con sus parientes más allegados, quienes también pudieron escapar de la Inquisición española. En Londres presidió, durante un tiempo, la congregación de los fugitivos.

De Inglaterra se trasladó a Estrasburgo, donde se dedicó a terminar la traducción al español de la Biblia iniciada por Juan Pérez de Pineda, quien a su vez había dado continuación a los trabajos llevados a cabo por Francisco de Enzinas y Juan de Valdés.

Posteriormente viajó a Basilea, Suiza, donde publicó en 1569 la tan esperada traducción completa de la Biblia al español. Los líderes cristianos y el Concejo Municipal de esa ciudad habían apoyado su labor con firmeza, y como muestra de gratitud Casiodoro dedicó un volumen a la Biblioteca de la Universidad de Basilea.

La primera edición fue de 2,600 ejemplares, y a pesar de los obstáculos que había para su venta en la Europa de aquel entonces, en 1596 ya se habían agotado por completo.

Los idiomas no son sólo herramientas que nos ayudan a comunicarnos, sino también instrumentos vivos que van cambiando. Por ejemplo, el español que hablaba en los siglos anteriores no es el mismo que utilizamos hoy. Tampoco el antiguo idioma maya es el mismo que utilizan ahora sus descendientes. Y sin ir muy lejos, las expresiones que utilizaba una generación anterior suelen ser desconocidas para las siguientes.

Esta vivacidad del idioma no podemos detenerla, por lo que el llevar las Sagradas Escrituras a cada generación, sin que pierda el sentido y espíritu originales, ha sido el deseo Dios a través de los tiempos. De ahí que hoy existan distintas versiones de la Biblia, las cuales tienen como propósito que el mensaje de Nuestro Señor llegue a todos, pues es el mismo hoy y siempre.

 

Versión Reina-Valera 1909 (RVR09)

Es la edición más antigua que circula en el medio eclesiástico evangélico de la reconocida y altamente apreciada versión Reina-Valera. Su valor estriba en reflejar, de manera más cercana, el sabor de la primera Reina Valera procedente de principios del siglo XVII.

Como todas las revisiones de RV auspiciadas y realizadas por las SBU, esta revisión reúne las siguientes características: Refleja el castellano de la época de oro de la literatura castellana; su base textual, para el Nuevo Testamento, es la del Textus Receptus (de Erasmo de Rótterdam) que fue la edición del Nuevo Testamenteo griego que hasta el momento se conocía; por ser una traducción formal o más o menos literal, se acerca bastante a la personalidad lingüística y gramatical de los idiomas bíblicos (hebreo, arameo y griego). Por esta virtud, esta versión, al igual que la Reina-Valera 60 se convierten en excelentes “libros de texto” para la exégesis bíblica.

“Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas”.
Mateo 5:18 RVR09

 

Versión Reina-Valera 1960 (RVR60)

Es una revisión y actualización de la Reina Valera 1909. Reúne las características antes señaladas de la 1909, pero en un lenguaje más actual, de acuerdo al uso del castellano literario de la década de los 50s. Fue revisada por un excelente equipo de gente conocedora de la exégesis bíblica y el castellano. Es, hoy por hoy, la versión más leída y estudiada en los círculos evangélicos de habla hispana.

Vale la pena recordar al usuario que esta versión como las otras revisiones de la Reina Valera hechas por las SBU mantiene tanto la base textual de la primera Reina-Valera, así como su base exegética y nivel y calidad literaria. Ha mantenido como sus predecesoras la división por versículos para hacer más fácil la lectura en público de la Biblia.

“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.
Mateo 5:18 RVR60

 

Versión Reina-Valera 1995 (RVR95)

Tal como ha sido la tradición en las revisiones de Reina-Valera realizadas bajo los auspicios de las SBU, esta versión mantiene tanto la base textual como exegética de la primera Reina-Valera. Se mantiene también el sabor del castellano ibérico y el tradicional uso del nombre divino Jehová.

Aunque mantiene mucho del estilo formal y literal de las previas revisiones, lo novedoso de esta revisión estriba en los siguientes elementos: (1) La división del discurso o unidades semánticas extensas, ya no es por versículos sino por medio de párrafos. De ese modo, se le ayuda al lector y estudiante a poder estructurar y bosquejar de manera más fácil cada uno de los textos o perícopas que componen los libros bíblicos. (2) Se han indicado por medio formado especial todos los textos poéticos (véase como ejemplo el libro de los Salmos). (3) Se hecho una cuidadosa revisión del vocabulario, actualizando todas aquellas palabras y expresiones que han caído en desuso. (4) El estilo gramatical y sintáctico se ha adecuado al uso del castellano actual.

“Porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”.
Mateo 5:18 RVR95

 

Dios Habla Hoy o Versión Popular (DHH)

Es la primera Biblia traducida en todo el mundo siguiendo los principios de traducción por equivalencia funcional o dinámica desarrollados especialmente por el Dr. Eugenio E. Nida. Es una traducción totalmente basada en los idiomas bíblicos y que aplica los principios de la lingüística moderna. Es un excelente modelo de las traducciones basadas en el significado y no en las estructuras y formas gramaticales del idioma fuente. Por ser una versión traducida según los principios dinámicos y funcionales, esta Biblia presta especial atención a los géneros literarios y a las expresiones idiomáticas, de tal modo que en lugar de una traducción literal de ellas, se preocupa por reflejar en el idioma receptor lo más característico de la literatura castellana y el uso del castellano moderno.

Su base textual son los textos hebreos y griegos más modernos, y que se basan en los manuscritos bíblicos más antiguos y confiables. Además, como la mayoría de las traducciones modernas de las SBU, ésta es una traducción realizada por un equipo interdisciplinario e interconfesional.

Existen cuatro ediciones de la misma: sin Deuterocanónicos tanto en presentación estándar y de estudio para la comunidad evangélica; con Deuterocanónicos también en ambas presentaciones para católicos.

“Porque os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra no se le quitará a la ley ni un punto ni una coma, hasta que suceda lo que tenga que suceder.”
Mateo 5:18 DHH

 

Traducción en Lenguaje Actual (TLA)

Su propósito principal ha sido el llegar a un público infantil y juvenil, así como a una población adulta cuyo uso del idioma exige una traducción más sencilla, ágil y actual.

Su principal virtud es que ha sido traducida sobre todo para ser escuchada. Es una traducción basada en los idiomas bíblicos, y usando los estudios más modernos de exégesis, traducción, lingüística y literatura infantil.

Su base textual son los textos hebreos y griegos más modernos, y que se basan en los manuscritos bíblicos más antiguos y confiables. Además, como la mayoría de las traducciones modernas de las SBU, esta es una traducción realizada por un equipo interdisciplinario e interconfesional.

Es una traducción excelente para la evangelización y para alcanzar públicos no familiarizados con el lenguaje eclesiástico y teológico.

“Yo les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni siquiera un punto o una coma se quitará de la ley, hasta que todo se cumpla.”
Mateo 5:18 TLA

 

Reina Valera Contemporánea (RVC)

Es la más nueva de las Biblias en castellano producidas por las SBU. Ésta es una revisión del texto Reina-Valera y no una traducción. Esto significa que la “base textual” es el texto Reina-Valera en sus diversas ediciones. Se tomó en cuenta el trabajo ya hecho por RV95. Por razones de claridad se considera necesario, por ejemplo, “explicitar” alguna preposición o algún otro término, se recurrió a cotejar el cambio propuesto vis-a-vis el texto hebreo o griego.

La nueva RVC no pretende sustituir a la RVR 1960 sino ofrecer una alternativa para aquellos que aman la RVR 1960 pero que buscan un lenguaje más actual. La RVC provee a las nuevas generaciones en la región de las Américas una nueva revisión de la Reina Valera que:

  • Está basada en la Reina-Valera y sus revisiones más recientes.
  • Contiene el castellano ágil y contemporáneo usado en América Latina.
  • Es fiel a los manuscritos más antiguos de la Biblia, consultando los textos del AT (Biblia Hebraica Stuttgartensia) y usando el NT Nestlé-Aland (Texto Crítico) con notas al pie de página que aclaren lo que dice el Textus Receptus.
  • Tiene una puntuación y una sintaxis mejoradas.
  • Usa una onomástica moderna.
“Porque de cierto les digo que, mientras existan el cielo y la tierra, no pasará ni una jota ni una tilde de la ley, hasta que todo se haya cumplido.”
Mateo 5:18 RVC